Doha, Qatar - El telón del Mundial 2026 se levantó para Brasil con un sabor agridulce. La 'Canarinha', una de las grandes favoritas al título, no logró imponer su jerarquía y empató 1-1 ante una disciplinada y aguerrida selección de Serbia en su debut en el Grupo E. El resultado, si bien no es catastrófico, enciende las alarmas y genera un sinfín de interrogantes sobre el verdadero potencial del equipo de Tite en esta edición.
Desde el pitazo inicial, Serbia dejó claro que no sería un mero espectador. Con una línea de cinco defensores bien compacta y un mediocampo incansable, los balcánicos lograron neutralizar los intentos de desborde brasileños. La posesión, como era de esperarse, fue para Brasil, pero la profundidad y la claridad en los últimos metros brillaron por su ausencia. Vinicius Jr. y Raphinha, acostumbrados a desequilibrar por las bandas, se encontraron con una doble marca constante y pocas veces pudieron generar peligro real.
El gol serbio llegó en el minuto 32, tras un contragolpe fulminante que expuso las falencias defensivas de Brasil. Mitrovic, con un cabezazo potente, silenció a la mayoría de la afición brasileña presente. La reacción de Brasil llegó al inicio del segundo tiempo, con un gol de Richarlison que aprovechó un rebote en el área. Sin embargo, a pesar de los cambios y la entrada de Rodrygo y Gabriel Martinelli, el equipo no encontró la fórmula para romper el cerrojo serbio.
El técnico Tite, visiblemente frustrado en la conferencia de prensa post-partido